domingo, 6 de abril de 2014

Había una vez un blog...

Había una vez un blog, pero ya fue.

En ese blog escribía mucho de experiencias familiares y habían muchos datos personales.

Era de una época más inocente done la Internet y las redes sociales no eran lo que son y donde el anonimato no me parecía tan importante.

Hace un tiempo vi en un shopping familiares de otra persona que tiene un blog con mucha información privada y me dije, yo puedo presentarme a esta gente y hacerme pasar perfectamente por un amigo de la familia; diga que uno no tiene malas intensiones pero hay gente non-santa ahí afuera que puede tomar ventaja de la inocente exposición y aprovechar la volada para hacer alguna maldad. Pensé (como buen paranoico en rehabilitación), ¿que pasaría si alguien ve a mis hijos en un shopping y se acerca a ellos?. Que peligro!!!

Es así que decidí que el blog con datos privados, seria privado y ahora tengo este otro blog donde puedo explayarme.

Voy a mover algunas de las entradas del viejo blog a este (las que se puedan, obviamente) y de paso pido por favor a los lectores que de casualidad reconozcan los posts, que no mencionen el otro blog, no es necesario y me ayudan con el objetivo de mantener un perfil bajo.

Santiago Calovoto.

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